En el pecado está la penitencia, o de cómo sentirse el último virote de la panadería.

Esta fue la primera vez que me senti expuesta a las miradas y el juicio de una multitud ajena a mí, completamente fuera de lugar, triste y avergonzada al mismo tiempo. Totalmente desprotegida, y lo peor aún, por decisión propia.

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