Como pocas veces sucede

Como pocas veces sucede, salgo de la oficina en cuanto dan las 6 de la tarde. Tengo reunión con mis nuevos amigos pero antes, quiero ir a casa por mi cámara para tomar muchas fotos. Después de toda la semana de trabajo, esto será un verdadero descanso.

Llegando a casa, Mili y Nicky me reciben con esos adorables ojos tristes, moviendo la cola frenéticamente y casi adivino que me preguntan por Juanito. Las acaricio antes de que me salten encima y en mi pensamiento les explico que el aún no regresa.

Entro a la casa y cuelgo en el perchero del comedor mi bolsa. Veo el reloj, es temprano. Decido comer algo rápido así que voy a la cocina y abro el refri. Al ver que lo único disponible es una comida china de no recuerdo que día, decido tomarme un poco más de tiempo y prepararme algo de cenar. Total, de seguro nadie llegará tan temprano, son apenas las 6:25, ¿cuál es la prisa?

Sobre la estufa coloco una olla con agua para calentar, voy a la sala a prender un par de velas, pongo en el estéreo el CD de Café del Mar  y regreso a preparar unos espaguetis con aceite de olivo, chile molido y un poco de ajo. Disfruto tanto cuando cocino sin prisa ni presión, que me tomo mi tiempo escogiendo y picando los ajos. El aroma de la cocina invade toda la casa. La reunión bien puede esperar.

Me siento a cenar en el pequeño comedor de madera y me doy cuenta de lo tranquila que se siente la casa cuando no está Juan, a pesar que su presencia lo ocupa todo. Lo extraño pero se que se está divirtiendo. Estaba muy contento por sus vacaciones. Las primeras con su papá desde nuestro divorcio.

Al terminar me da sed y me encuentro una Tecate Light al fondo del refrigerador, la abro.

Levanto mi plato pero no lo lavo.  Doy un trago a la cerveza y camino con ella hasta el estudio. Antes de irme decido revisar mis correos.

Después de otro rato frente a la computadora me entretengo leyendo un poco del libro del mes: el Diablo Guardián de Xavier Velasco.

El tiempo ha pasado y cuando me doy cuenta ya son las 8:48 y a mí ya me dio pereza salir con mis amigos. Saco la cámara de uno de los cajones del escritorio y llevo la lata vacía de cerveza al bote de basura de la cocina. Entonces decido llamar a Laura para ver qué planes tiene para este viernes por la noche. Me dice que va a ir con su novio a la Mezcalera y prefiero ir a mi reunión.  Al terminar la llamada me doy cuenta que me ha dado sueño. Veo el reloj una vez más y decido ir a mi cuarto a tomar una siesta.  No me quito los zapatos, ni los aretes ni me cubro con las cobijas. Sólo quiero recostarme y descansar un poco. Cierro mis ojos, suelto el cuerpo. Mi cama es muy suave. Descanso. Sólo será un momento.

Escucho un chasquido y despierto, no sé cuánto tiempo ha pasado. Ese ruido, ¿viene de la cocina? ¿Dejé la estufa prendida? Me levanto de la cama. En cuanto salgo de mi cuarto veo un ligero humo por todos lados. Huele a quemado. Camino por el pasillo hasta llegar a la sala. No puedo comprender lo que ven mis ojos al encontrarme unas llamas en la esquina de los muros. No son muy grandes pero están dentro de la casa, en la sala, frente a mí. Me asusto y corro nerviosamente hacia la cocina. Sigo escuchando los chasquidos y respirando el humo mientras mis manos temblorosas tratan de llenar una olla con agua, la presión no es mucha. Cuando por fin se llena corro hasta la sala con ella entre las manos y trato de apagar el fuego vertiéndola toda. El agua no hace nada y sorprendida  veo que las llamas se hacen aun más grandes y como si huyeran de mi han subido al techo. El pánico me invade y salgo corriendo  al patio gritándole a mi vecino. Nadie sale. Entro de nuevo a la casa y busco el teléfono. Medio techo está cubierto en llamas. Mi mente no alcanza a comprender, mis ojos no dan crédito de lo que ven. Tomo el teléfono y salgo corriendo al patio. Algunos de mis vecinos me dicen que salga mientras ellos abren la puerta y sacan a Mily y Nicky. Me paro en plena calle con el teléfono en la mano. Miro desconcertada que por la ventana de la sala sólo se ve una luz naranja de las llamas reflejadas. Aprieto el teléfono. Lo veo. No sé qué hacer con él, ¿A quién llamo? Entonces veo a la gente que está ahí, que me mira. Y empiezo a pedirles a gritos que por favor llamen a los bomberos. Y camino de un lado para otro gritando ¡Llamen a los bomberos! ¡Llame alguien por favor a los bomberos! Doy pasos hacia uno y otro lado desesperadamente sin dejar de gritar mientras veo que mi casa se quema por dentro y siento que me arde el cuerpo, algo en mí también se quema por dentro.

Y se me acerca la gente y me dicen que ya llamaron pero yo no los veo, aun no llegan y sigo gritando que por favor llame alguien a los bomberos, llamen a los bomberos. Y se empieza a escuchar como los vidrios truenan uno tras otro como si las llamas los estuviesen escupiendo hacia afuera y se siente el calor hasta la calle. Y yo lo veo y lo escucho y no termino de entender lo que sucede y pienso “No puede ser.  No puede ser. Esto no puede estar sucediendo”, y algo me dicen pero no entiendo qué es: ¿Juanito? Sus caras angustiadas me preguntan por él. ¿Y tu niño? ¿Dónde está tu hijo? ¿Donde está Juan? Y quiero contestarles algo pero mis labios sólo repiten una y otra vez “No puede ser, no puede ser, no puede ser.” Me sujetan varias mujeres de los brazos haciéndome la misma pregunta y por fin puedo verlas y les digo que no está conmigo, que se fue con su papá. Sus manos me lastiman, me preguntan más cosas y me suelto de ellas y quisiera salir corriendo. Veo la casa y las llamas y el humo y los cristales que vuelan por el aire y mis piernas pierden toda su fuerza y me desplomo en plena calle y me quedo sentada en el suelo, llorando y golpeando el suelo a gritos sin poder dejar de decir No puede ser, no puede ser, no puede ser. ¡Yo vivo allí! ¡Esto no puede estar sucediendo! Yo vivo ahí. ¡Juan también vive ahí! Esa es su casa! Ahí dormimos y vemos la tele y jugamos  y comemos. Ahí tiene su ropa que tanto le gusta, sus libros y películas favoritas y su uniforme de futbol … Y yo ahí en la calle, sin poder hacer nada para que no se quemen. No quiero que le pase nada a sus cosas ni a las mías, porque parte de nuestra vida está en todo eso, y no se pueden acabar así, no se pueden quemar así ante mis ojos.

Y entonces recuerdo la vela ahí donde vi las primeras llamas y mi cuerpo se llena de coraje e impotencia. ¿Por qué está pasando esto? ¿Por qué me dormí? ¿Por qué me ganó el cansancio? No puede ser. No puede ser. No puede ser.

Una mano firme me toma del brazo, hace que me levante del piso. Veo caras extrañas, gente que no conozco, todos me dicen algo que no entiendo, que no alcanzo a comprender. Me ven como si estuviera loca.

 Me zafo de nuevo de sus manos y camino por la banqueta sin rumbo hasta que encuentro una pequeña escalinata oscura de una de las casas de la cuadra, en ese rincón me siento, no escucho nada más, ya no lloro, sólo hay silencio.

Escucho la sirena de los bomberos, mi mente regresa  al mismo lugar y reconozco junto a mí a la vecina, me pregunta si puede llamar a Sonia, la hermana de Antonio que vive a pocas cuadras de allí. Al parecer la conoce, muevo la cabeza afirmando.

Veo a los hombres con cascos corriendo hacia mi casa, pero sé que es tarde. Puedo ver las llamas hacia el cielo. Todo se ha quemado. Siento de nuevo fluir mis lágrimas. Desesperanza que sale por mis ojos y escurre por mis mejillas. Un hombre se sienta junto a mí, dice venir con los bomberos. Me da sus datos que no escucho. Me pregunta mi nombre. Susana, contesto.

¿Tu apellido? Calette.

¿Calette qué? Plascencia.

¿Tú vivías ahí? Si.

¿Con quién? No respondo.

¿Había alguien más en la casa? No.

¿Vives sola? No. Vivo con mi hijo. El no esta aquí. Mi llanto se hace más intenso.

¿Tienes esposo? No. No tengo.

¿Tienes padres?  No respondo nada.

¿Quieres que llamemos a alguien? Me estremezco…  y entonces siento como si me hubiesen levantado la piel de un sólo tirón. Como si toda mi alma estuviera desnuda a la vista de todos, y me veo completamente sola y todas mis tristezas, angustias, miedos y todo mi dolor totalmente expuesto. Y mi corazón habla a través de mis labios: No tengo a nadie, no tengo nada. Estoy sola, no tengo nada. ¿A quien podría llamar? No tengo a nadie!, grito una y otra vez, como si gritando pudiera extraer de mí ese sentimiento.  ¿Acaso hay alguien en este mundo a quien el que haya perdido todo pueda importarle? ¡No lo hay!

Ahora  la ropa y sus juguetes, los muebles y los platos son mucho más que eso, eran nuestra vida, mi esfuerzo, mi tiempo, mi trabajo y su risa, su alegría, su niñez, nuestros recuerdos juntos.  ¿A dónde se va todo lo que ayer disfrutamos? ¿A donde se va todo lo que ayer estaba allí y que hoy ya no existe?

Y mi cuerpo pedía a gritos alguien a quien poder abrazar con todas mis fuerzas. Donde hundir mi llanto. Un rostro familiar, alguien que acariciara mi espalda. Rodeada de gente, para mí no había nada ni nadie.  Imágenes de lo que era mi vida cotidiana y mis planes hasta ese momento aparecían frenéticamente en mi mente. Todo lo que tengo ya no está. Sólo tengo a mi hijo. Y no me pregunten que más hay en mi vida porque todo se lo llevó el fuego. ¿Como una madre puede quedarse dormida? ¿Cómo voy a explicarle que ya no hay nada más y cómo es que estoy aquí sola en este momento? Me ahogaba en mis propias preguntas. ¿Cómo le voy a explicar que ya nada existe, que ahora todo es humo en el cielo? ¿Cómo le explico a Juan que me quedé dormida? ¿Cómo le digo que ya no tenemos nada? Porque no tengo nada. ¿Cómo pude permitir que esto pasara? ¡No tengo a nadie! ¡Estoy sola! ¡No tengo nada!

No sé ni me interesa quiénes son todas estas personas que me miran y me hablan, y me quieren calmar pero yo no soporto esto, me duele mucho estar así, no lo soporto. Levanto la cabeza. Me doy cuenta que estoy en el piso abrazando la pierna de Sonia mientras acaricia mi cabeza. Y le grito no puede ser no puede ser no puede estar sucediendo esto.

Han pasado 5 meses de lo acontecido. Mi vida cambió gracias a la generosidad y bondad de muchísima gente. Este texto está dedicado a todos ellos.

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30 pensamientos en “Como pocas veces sucede

  1. Dios mío, me has puesto a llorar…
    Conforme leía lo acontecido llegué a pensar que estabas soñando, y me aferraba a la idea de que todo lo que narrabas sólo era una pesadilla… lamento lo sucedido y te deseo mucha suerte en tu caminar.
    Saludos…

  2. :S wow intrigante, pero lo mejor de todo es que aun cuando sentimos que lo hemos perdido todo… siempre estaremos rodeados de seres humanos capaces de ayudarnos a salir adelante de nuevo.

    un saludo.

  3. No conocía esta triste historia, así como no conozco seguramente muchas otras sobre ti. Me gusta mucho cómo relatas (este y otros posts que he leído aquí), de verdad estaba angustiado mientras leía… con TODO respeto te confieso que ansiaba el momento que dijeras que despertabas y te dieras cuenta que todo era un sueño :S, así como tú, no lo podía creer.

    Wow… que fuerte, gracias por compartir esta parte de tu vida, y un enorme agradecimiento a toda esa gente que te apoyó en esos momentos, cuenta con mi ayuda siempre que lo necesites.

    Un abrazo.

  4. Escritora y casi amiga, recuerdo ese tiempo pero no tanto como tú. Ahora tdo eso ha pasado y por lo que veo el silencio termino, gracias por compartir y por tomar esa experiencia como una enseñanza y seguir adelante.

    Te aprecio y ya te extrañaba.

    Tu Fan Numero Uno!

  5. Amiga me tenias llorando a mares!. También recuerdo el momento en que hablamos sobre volver a escribir y no solo eso sino tocar este tema. Definitivamente el tiempo hace su labor y en ti creo que ha logrado madurado este momento dificil. Besos amiga y felicidades!

  6. Susy, la verdad no tengo palabras para decirte lo que siento al leer tu post asi como nunca tendre la idea de lo terrible que debio haber sido esta experiencia.

    Lo mejor de todo esto es que ahora nos tienes a nosotros, doy muchas gracias a Dios de haberte conocido junto con otro bonche mas de gente muy buena y excelentes seres humanos.

    Y concluyo con algo que el grupo de amigos que ahora formamos sera para siempre.

    Te mando un abrazo desde lo profundo.

  7. Susy.

    Al terminar de leer tu post me quede sin palabras, sabía un poco lo que había sucedido mas no como lo habías sentido y vivido, no puedo ni imaginarme la angustia que pasaste. Lo bueno es que ahora solo queda como una mala experiencia a la que pudiste sobrevivir.

    Muchas gracias por compartir esto con nosotros. Y reitero mi amistad y ayuda para cuando la necesites.

    un beso y un abrazo amiga.

  8. Hola Sus, voy leyendo tu relato y pensé en dos cosas, la primera pero no la más importante, en que me gusta mucho como escribes, creo que lo haces muy bien, porque logras mantener un ritmo agradable y uno de verdad quiere saber que pasa pero a la vez no quiere que se termine el relato, y dos, qué experiencia tan impactante!
    Creo que con tu relato has logrado plasmar y transmitir la terrible angustia y desamparo de ver como todo lo que has ido construyendo con amor y esfuerzo, se deshace sin poder hacer absolutamente nada y de corazón te digo que lo siento mucho.
    Cuando uno se entera de cosas así, siempre piensa en que si las personas están a salvo, pues todo lo demás terminará estando bien, y aunque a grandos rasgos esto sea verdad, no se está tomando en cuenta lo doloroso de lo sucedido y todo lo que implica desprenderse de objetos tan significativos sin estar listo, ni desearlo, ni buscarlo.
    Aunque hayan pasado 5 meses te abrazo profundamente y a la vez, me da mucho gusto saber que están bien y que sigues adelante con fuerza.

  9. Esperaba leer al final que se trataba de un suenio o algo asi, lamentablemente fue cierto, no tengo mucho de conocerte, pero la verdad eres una persona que iradia una energia super positiva, y despues de leer tu relato le doy mucho mas valor a esa cualidad tuya, por cierto, que bien escribes !!!

  10. susana, cai aqui por que queria felicitarte por tu bday y vi tu word press. Me dio gusto que pudieras compartir el evento este que aun sigue transformando tu vida. te mando muchos abrazos y a ti y a tu nena

  11. Hola , vaya que fue duro , me llega a pasar cuando vengo a mi casa y veo a lo lejos humo , solo pienso rapido si deje la plancha conectada , o algo asi , y cuando llego, me siento aliviado.

    Jamas estas sola , tu y yo no nos conocemos , pero siento que tenemos algo en comun , gracias por compartir tu vida :)

    • Hola Dani!

      Gracias por detenerte a leer mis líneas. Mili y Nicky salieron ilesas, los vecinos me las cuidaron algunos días y despues se reunieron conmigo, sanas y salvas.
      De hecho a los pocos meses pudimos cruzar a Mili y tuvo cachorritos.
      Un abrazo!

  12. Pues que mala onda lo que te pasó, pero que bueno que sobreviviste a esa desgracia, siempre la vida nos da un jalón de orejas, en mi caso he recibido 2 robos en mi casa, nunca he estado gracias a dios, pero por otro lado, recordé un audiolibro que escuché que llaman Las Vacas de Camilo Cruz, y él explica eso, como a veces las cosas materiales, o cierta situación te hacen aferrarte, en lugar de avanzar, tal vez tu necesitabas eso, entonces, simplemente hay que aprender a sacarle lo bueno, porque no tuviste pérdidas humanas, ni animales, solo materiales, y eso, se reemplaza siempre con el tiempo, saludos :)

  13. quizas ahora pudieras adoptar el estilo de vida minimalista, quitar el apego a lo material y a la saturacion del espacio, que te desconcentra de lo mas importante, solo lo que ocupe un lugar muy importante en tu vida, y n0o en tu cotidianidad, solo lo que realmente tiene utilidad y sentido sin experimentar la sensacion de carencia, simplifica y aprecia las cosas por su justo valor, asi tu tiempo tu energia, los podrias ocupar a ayudar a otros a hacer paginas de internet y a publicitarlas, x ejemplo a mi que ocupo hacer una pagina de un padecimiento que he tenido x 7 anos y no lo he superado y con esa plataforma donde otros participaran quizas me ayudaria a mi y a otros, quizas seria oportunismo, no, no es cierto es broma, bueno no tanto =y si, estaria curada, cuando desengrose las filas de las desempleadas te lo pagaria en abonos

  14. No lo había leído, pero pude sentir contigo la impotencia de poder hacer nada, de verdad lo siento pero mira, parece que al menos sirvió para que pudieras levantarte y así ser más fuerte.

    Además, creo que siempre tenemos a alguien a quien llamar ¿no? tal vez no nos damos cuenta en el momento, pero finalmente espero no tengas esa sensación de que estás sola, porque no lo estás ;)

  15. que impactante leer algo así y aunque se que ya paso mucho tiempo, se me puso la piel chinita de la impresión, uno nunca piensa que algo así le puede pasar, pero de igual manera se que saliste adelante y ahora estas mejor

  16. Hola Susana, averiguando sobre el apellido Calette es que llegué a esta lectura, deja decirte que desde las primeras palabras atrapaste mi atención, la narraciónn de los hechos ocurridos con tanto detalle me impactaron, al iagual que creo muchos lectores esperaba que la historia fuera solo un sueño triste; me apena por lo que debiste haber pasado, desgaciadamente como seres humanos y como tu lo mencionas, no ponemo la suficiente atención a “detallitos”; por otro lado me da gusto que haya quedado como un trago amargo (ya que así lo peribo) y sigas adelante en esta vida tan corta … Recibe uj abrazo!!!

    Vicki Gutiérrez

    • Muchas gracias por el tiempo que le dedicaste a la lectura de mis escritos, y más aún por tus generosas y bonitas palabras.
      Que tengas un lindo día y abrazo para ti tambien!

      • Buenos días Susana, me gustaría te pusieras en contacto conmigo, vivo en Tijuana y sólo deseo pedirte un favor muy especial, mi correo es vicki-gutierrez@hotmail.com (es algo personal), pero no encontré como enviarte un mensaje por otro medio. Te reitero como en mi comentario pasado, tus escritos acaparan mi atención… Felicidades.

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